El círculo de los mentirosos

Hablaba con alguien con quien generalmente no hablo y saltó el tema de para quién escribo este blog o el otro. Si escribo para mi, para el otro o qué y la pregunta boba, ¿quién me lee?
Todas mis expresiones virtuales son más o menos caretas. Para hablar de otro blog mío, no éste, dijo lo siguiente (perífrasis muy a lo liceo francés, disculpándose por existir): Es abarcativa. Políticamente correcta. Pero no creo que por eso hipócrita. Quizás es una primera impresión hasta que uno verdaderamente se pone a ver y leer. Es el shock de la primera impresión, me parece
Lo que voy a escribir no está filtrado por mi posible lector. No me amedrenta, ¿me entusiasma? La pregunta, obvia e imposible, es: ¿Cómo escribo lo que no puedo decir? Con terapia, me contestará algún imbécil*.
No creo en la falta de inspiración ni en la hoja en blanco. Todo es trabajo y más trabajo. Pero cuando se forma un nudo adentro mío y la frase empieza a ordenarse una y otra vez de venticinco formas distintas y la resistencia me hace rebotar entre punto y coma, poniendo, sacando, y volviendo a poner. Norma Morandini dejó pasar diez años antes de publicar su libro. Probablemente haya millones de casos, ése es el que me viene a la cabeza ahora. No hablo de las novelas perdidas rescatadas por herederos viles y editores rapaces. Duras reescribió El amante cada vez que iba muriendo uno de los protagonistas. 
¿Qué tengo que hacer? Tengo que hacer algo, qué, cómo.

*digo imbécil porque probablemente tenga razón.

La boda


Re: te extraño un poco todos los dias,
Inbox
x

María 
6:48 PM (3 hours ago)
to me
   
Translate message
Turn off for: Spanish
Tengo una idea: te mudas a Paris, nos casamos y criamos a nuestra cafetera nespresso hasta que podamos mantener a tres chongos cada uno :). Pero si eso no te va, podemos tratar de hablarnos por teléfono y acosarnos por iphone/ equivalente. Aunque sea costumbre pensar como si estuvieras acá no estás y te extraño y quiero nuevos recuerdos para que no se me gasten los de antes.

Los trabajos y los días

Soy feliz:
Mirando esta foto me di cuenta de que eso se nota.
(También me noté bizco y gordo, pero aparentemente no entorpece mi camino a la felicidad. Bucay estaría orgulloso de mi). En la librería uno se convencía de la especie de juventud eterna que Palermo Viejo exhala. Como la moda, muta pero es todopoderosa y perenne, constamente. Las cosas cambiaron y tengo mucho más trabajo y exigencia. Pero me gusta. Anoche llegué del trabajo, comí y me metí en la cama, vi 1/4 de película y me dormí. Me despertó hoy a las 10:00 el electricista que. Con la mediación de curiosas pruebas alquímicas, me anunció que cortaría el gas de mi departamento ya que se registraban perdidas en mi "unidad". Estornudé, pensando en ese curioso término que se repite: unidad. ¿Mi departamento es una unión de ladrillos?
Le pregunté si la interrupción tenía efecto inmediato y me dijo que el corte ya había sucedido. Suspiré y volví a estornudar y miré con mucho asco la pared hongueada del subsuelo donde se alojan los medidores. El gasista me dijo "¡Salud!" y después, un poco para consolarme, que mi unidad (¡esa palabra por favor!) era de la que menos perdía.
Sonándome la nariz, le dije mi correo electrónico y le pedí que me pase el presupuesto de todos los arreglos mientras ascendía  a la claridad del sábado lleno de luz.
Cuando le conté a una amiga, le dije, entre risas, que ahora tenía argumentos de peso para decir que no cocino. Me dijo que haga una biblioteca en el horno. Y estoy pensando seriamente en hacerla.

Deslizamientos del placer

A Julieta Daprá

Cada vez que voy al chino escucho a una canción guilty pleasure. Quienes me conocen sienten vergüenza ajena por lo bajo que pueden caer mis aficiones musicales. Con los libros pasa lo mismo. El diablo viste a la moda está bien visible en mi biblioteca. Creo que los bajos fondos son indispensables. Cuando leímos en el colegio a Puig y a Vian y nos enseñaron a entender lo que se conocía como kistch o camp, aprendí a disfrutarlo más aún.
Un ex novio, estudiante perenne de letras, me enseñó a los 17 una frase que después sería mi bandera: la profundidad es una pliegue de la superficie. Leía mucho y ese concepto (el pliegue) estaba en boga en el grupúsculo de Filo. Repetían Foucault y Deleuze todo seguido, mal pronunciado, como un mantra mágico que brinda protección.
Lo importante fue que laprofundidadesunplieguedelasuperficie se convirtió en mi mantra. Lo repetí explayándome más o menos, con más o menos cara de asco también, a quienes me miraran con cara de asco por ir a un recital de Katy Perry, de Britney o por estar leyendo a un Premio Planeta.
Según el interlocutor, se pronuncia el mantra protector con más o menos aplomo. La gente tozudamente ineficaz para aprehender ironía se queda callada, a la espera de la explicación que aclare la frase. (¡Obviamente!) No la recibe. Los más rápidos carraspean y agachan la cabeza reconociendo la sabiduría de la máxima.
Hay otros, los que realmente me conocen, que se me ríen en la cara. Son la gente que realmente quiero.

Hombres de maíz

Es imposible que Twitter y yo seamos uno. Más que twitteos pienso en haikus. Y no soy poeta. Eso ya es un problema.
Me gusta jugar y para que una sola frase sea brillante hay que ser un genio. Twitter es actual, fruto del impulso y de lo insignicante. Puedo hablar de idioteces un rato larguísimo (es más: me divierte y lo necesito), puedo filosofar con gajos de mandarina y relatar cómo trato de arrancar un pedazo de choclo de mi espacio interdental hace dos días. Pero no puedo resumirlo en una frase. ¿Cómo?
El #choclo me mata
El choclo #memata
Comí #choclo y no tengo hilo dental. #Paja
Necesitaría decir que compré choclos orgánicos y que en un magnífico intento de cocina los comí (y no dejé que se pudran) hervidos. Bastante crudos, obvio, porque ¿quién sabe el tiempo de cocción de un choclo? Yo no. También querría contar que, al pelarlos, me di cuenta de todo lo que es un choclo antes de que llegue a una ensalada. Es un coso envuelto en hojas que tiene barbas que hay que sacar. No es perfecto, puede tener partes negras poco atractivas.
Probablemente termine divagando acerca de maíz y choclo dudando acerca de cuál preferido.
Todo eso haría. Para hablar de un #choclo.



Vease: amor

Me miró y suspiró. Le pregunté qué le pasaba mientras terminaba de servir las copas de vino. Me dijo, con el dramatismo frágil e inevitable del cliché, que no me podía prometer nada.  Pasé un trapo para limpiar  el vino que había volcado sobre la barra, regodeándome  unos segundos con la predictibilidad de la frase hecha y la digerí como el anuncio de lluvia de un noticiero. Fuertes probabilidades de chaparrones aislados. Siempre me sorprendió que no hayan encontrado una palabra menos linda (sin la sonoridad de la ch y las erres fuertes) para decir lo mismo. No sirve de nada llevar paraguas porque te vas a mojar igual.
No te pedí que me prometas nada, lindo.
¡No me digas lindo!
¿Por qué?
Cuando lo decís escucho imbécil en vez de lindo.
Lindo...
¡Tarado!
Después de una relación suelo estar dos años solo. No es algo que busque, es lo que pasa. Durante esos dos años no estoy exactamente solo, mas bien al revés. Se suceden un montón de charlas llenas de pronombres personales (vos, yo) y verbos conjugados en tiempos y modos verbales que prometen cualquier cosa menos lo posible y lo certero. Un dechado de buenas costumbres. Una paja.
Miré la boca y los pómulos de Lucas que siempre me parecieron hermosos y los disfruté. Estaba menos lindo que la última vez que nos habíamos visto. Tenía barba y cansancio en la cara. Pero me gustaba más. Es una belleza que no depende de la juventud y que va a envejecer bien. Me gusta especialmente el dibujo de la curva de sus labios. Lo peor de todo es que él sabía lo mucho que me gustaba. Por eso se permitía frases pedorras como la que había dicho. Por eso reduje mis pretensiones a una frase clara, bien bien ATP.
Lo único que quiero es que no me rompan las pelotas. Si te atenés a eso no tendría que haber problema. Los títulos, novio, amante o etc, no me interesan.

Con una mano acerqué acerqué la copa a mis labios y con la otra deslicé la copa de Lucas hacia él. 

Catarsis


Creo que todos tenemos la fantasía de ser conductor de televisión. Un talk show a medida.
Cuando era chico mi madre lloraba cada vez que alguien aparecía detrás de un panel en "Gente que busca gente". A mi me sorprendía el sadismo de la producción que podía mantener al buscador sufriendo en vivo más de una hora hasta que aparecía el buscado, mostrándole tapes en cocinas horribles ("pobre pero digno", "humilde pero trabajador", "con corazón"). También me sorprendía que mi madre lo mire. Mi familia tiene grandes desprendimientos, enormes agujeros que no importan. Que no me importan. Una familia paraguaya paterna  que desconozco, parientes maternos también desconocidos cuando mi abuela cortó amarras. Pero como nunca estuvieron no puedo llegar a extrañarlos.
Mi talk show sería "Gente que irrita gente".En una suerte de catársis colectiva destinada a la clase media más embrutecida para permitirle vivir su cotidiano aligerada. Lo maravilloso de esos programas es que no solucionan, remedian ni nada. Nada más dicen yo también estoy en la misma y con eso la gente se conforma. No trata de mejorar, de cambiar el curso de lo que está mal. Se conforma con saber que otro está en la misma. Tirando para adelante.
Gente que irrita gente invitaría a oficinistas, empleados de comercio, cajeras y communers de la clase trabajadora  a manifestar los sinsabores de su existencia.
—Miriam siempre llega tarde y me tengo que quedar cubriendo su puesto. Como se coge al supervisor nadie le dice nada.
—Roberto no hace nada, se la rasca a cuatro manos, pero es el sobrino del dueño y es intocable.
—Yoli usa un perfume insoportable que me da nauseas. Le dije que estoy embarazada y que no lo use más pero no le importa.
Y así.
Yo los escucharía a todos. Uno por uno. Asentiría con la cabeza en un gesto mudo  (perfeccionado con las emisiones) de complicidad, resignación y los instaría a ser fuertes. El que tenga el relato más pérfido (traiciones, serruchadas de piso y miserias estarían a la orden del día), no el que tenga más rating, sino el elegido del televidente ganaría una licuadora o un set de electrodomésticos. Me gustaría ganarme un Martín Fierro al mejor programa solidario, o similar. Daría conferencias en las empresas acerca de la tolerancia, del amor.

Te pido un taxi

Jueves
19:00 Maipo
Presentación del nuevo libro de Paenza, invitada: Cristina.

00:00 Las Cuartetas
Fugazzeta de la victoria

0:30 Chacarita
Cama.

Viernes
12:30 San Telmo
Random House Mondadori

19:30 Palacio San Miguel
Presentación de libro. Peronismo en el aire, en la sangre.

20:30 Four Seasons, la Mansión.
Festejo aniversario ¡Hola! Argentina. Champagne.

22:00 Dorrego y Alcorta
Puesto en la calle. Bondiola.

23:00 Plaza
Herboterapia.

23:25 Nacho's
Poker y ron.

Cosas de niños

El sábado fui a ver a Gregorio y a Rafael. Los dos estaban animados pero tranquilos. Nos pusimos al día. Me contaron novedades y su día a día. El fin de semana anterior habían ido con su madre a la Plaza y volvieron con souvenirs.

Comimos pizza, jugamos a la playstation, dormimos siesta. Me desperté, pasé por encima de Rafael al que no le importó absolutamente nada y merendé con Gregorio que me calentó café y me ofreció budín. Jugamos al truco (gané) y al ajederez (gané y perdí).
Me fui a eso de las siete y media, contento. Hacía mucho que no estaba tan relajado con alguien. Mis hermanos no pretenden que sea encantador, amable o inteligente. Se conforman con mi compañía y yo con la suya y la pasamos bien juntos. Me pasa un poco lo mismo cuando juego al poker los domingos. La paso bien, tout court.

Gajos de mandarina

Mientras escribo, mastico la mandarina más rica del mundo y disfruto porque sé que cuando termine voy a poder comerme otra. Y otra más. Cuando las compré desconfié porque tres klos salían diez pesos y porque una clienta que venía después de mi le dijo al verdulero "si están feas te las devuelvo eh". Hoy saqué una de la heladera  la miré, predeciblemente, ceñudo.
Era lisita, como con un lifting recién hecho, brillante,  más parecida a una naranja que a una mandarina. La pelé con dificultad (todo lo que no es facil no es necesariamente difícil, pero soy especialmente vago con todo lo que sea alimentación) y sonreí cuando vi que los gajos eran gordos. Me metí el primero en la boca y mastiqué. Muchísimo jugo dulcísimo inundó mi boca (en la literatura todo inunda: las lágrimas, el agua y la tristeza, pero en este caso es exactamente eso: saturó mi boca con sabor).
Me repletó, digamos. Como la computadora está a la luz del sol vine a sentarme acá para completar el círculo virtuoso de un domingo en el que quiero vivir sin darme cuenta.

El perro sin plumas

Ayer Hernán (jefe de mis jefas, "tu jefe", diría Sofi) se rió cuando le dije que la berenjena, en todos sus formatos, era algo que me hacía feliz. El día anterior me había puesto la misma cara cuando yo me puse muy contento con un control remoto que permitía avanzar los slides de las presentaciones. Pensé en contarle la anéccdota que mi madre siempre repite, esa de cuando yo era bebé y me tenía en brazos, y hablaba por teléfono en la cocina y cuando cortó me vio comiendo una milanesa de berenjena que había manoteado de la mesada.
No la conté porque preferí deglutir una porción de milanesa de la verdura mencionada. La conseguí trocándola por una tostada de salmón con queso blanco con mi jefa. Ella realmente quería mi ensalada pero yo también la quería (realmente). Pero con un intercambio de un poco pudimos ser felices los dos. No me gusta compartir mi plato. Pero puedo cortar una porción y ponerla en el plato de otro (o, mejor: en un plato más que traiga el mozo).
Hace rato que la frase que vengo repitiendo es "si no suma, resta". Un poco como mantra anti karma, otro poco como recordatorio de relaciones extendidas demasiado tiempo por pereza y pánico al conflicto. Amigos que siempre te dejan pagando la cuenta, afectos que duelen o familiares con frases demasiado dolorosas. Prefiero llorar las cosas una sola vez. Llorar la muerte cuando llega y no seguir llorándola cuando es ausencia. El otro día me puse a llorar de emoción escuchando a Moreno Veloso recitar poemas de João Cabral de Melo Neto. Moreno dijo, entre otras muchas cosas que su vida había cambiado con la poesía. Pero además de la poesía habló de las palabras y de su música. El primer poema que leyó fue un extracto de El perro sin plumas. Mega conocido en Brasil. Acá no.

O cão sem plumas
A cidade é passada pelo rio
como uma rua
é passada por um cachorro;
uma fruta
por uma espada.

O rio ora lembrava
a língua mansa de um cão,
ora o ventre triste de um cão,
ora o outro rio
de aquoso pano sujo
dos olhos de um cão.

Aquele rioera como um cão sem plumas.
Nada sabia da chuva azul,
da fonte cor-de-rosa,
da água do copo de água,da água de cântaro,dos peixes de água,
da brisa na água.

Primera luz

Volvíamos de un evento en el auto con otros compañeros. Veníamos charlando de no sé qué entre todos y de pronto el jefe de mis jefas dijo una frase maravillosa.
En unos meses van a mudarse todos juntos, separados de los demás, a una oficina con mucha luz. Vas a poder escuchar música sin tener que ponerte los auriculares. Keywords: "juntos", "separados", "demás",  "luz" (¡y "mucha"!).
Recordé lo que me dijo la dueña del lugar en el que había trabajado durante seis años, cuando le dije que me iba: Ellos no van a ser buenos como yo, que te dejo escuchar música con los auriculares. Es una empresa de verdad. Keywords: "yo" y"verdad".
Chupate esta mandarina.

Inglés para dummies

En algún momento me puse a explicarle a alguien (lo digo así porque no recuerdo ni a quién, ni cuándo) por qué no algunas cosas. Había perdido, olvidado o vuelto a perder elementos que habían impedido otras cosas. Le expliqué que no era tan inusual ni tan catastrófico porque todo se solucionaba.
Hoy pensé un poco en eso cuando me equivoqué de hora y me equivoqué de calle para esperar el colectivo. Tengo que esforzarme las veinticuatro horas para no ser yo. Para no dejar las cosas tiradas, para no olvidar, perder o romper. Para no empujar sin querer, rozar, sin querer también. Me golpeo los codos, raspo las manos o quemo los dedos cuando me olvido de que el agua sale muy caliente.
Pero me gusta. Soy así. Torpe. Togrpe.
El lunes pasado empecé inglés, y la profesora nos preguntó por qué queríamos aprender inglés. Traté de no poner cara de superado y recordarme que ella teacher y yo student y dije, con mi mejor sonrisa de ocho de la mañana sin haber tomado café aún, que quería: concentrarme en lo que decía y no en cómo lo decía, que tenía ganas de poder hablar inglés sin preocuparme pro que la frase fuera incorrecta. Que fluya.
Todo eso lo dije en inglés, ḿuy rápido. La señora (era una señora, obvio) me dijo no me preocupe, que ya iba a aprender a hablar, más lento, no tan atolondrado. Me reí y le dije que hablo igual de rápido y mal en español.


Pide y se te dará

En el mismo mes asistí a presentaciones de Aguinis, Maitena, Balmaceda, Fernando Iglesias, Sandra Russo y Dora la Exploradora. Un jueves con David Byrne en el Konex y  viernes con Dora la Exploradora en la Feria del libro Infantil.
Un poco cumpliendo mi fantasía de ser una Emily* cualquiera en una multinacional y otro poco sufriéndolo. Corrí como un condenado para llegar antes del deadline con afiches, a3, juegos de imanes, diarios, ¡bambúes! Maltraté proveedores, seduje a jefes de compras, apuré taxistas, le rogué a sonidistas, me enrendé con exhibidores. Y sonreí mucho. Y conocí a mucha gente. Y aprendí millones de cosas.
De El Aleph de Borges al Aleph de Coelho. Sin escalas.

*The devil wears Prada

Árboles en invierno

Siempre que la veo a Marina hablamos de lo mismo.
La vida, la muerte, el dinero, su ausencia; de muchos libros, de algunas personas. Y, según la estación, del frío o el calor. El otro día llegué a su casa especialmente mojado con una lluvia torrencial, de película, con truenos y todo. La casa está en un terreno que tiene jardín adelante y atrás y el porche tiene una luz amarilla que oscurece más de lo que ilumina. Entrar a la casa en ese contexto fue absolutamente maravilloso. Nada de ese escenario es voluntario pero no hay nada que se haga para rectificar su curso. Me acordé de las casa de muchas tías viejas que aparecen en tantos libros. Sonreí mientras me mojaba.
El recuerdo de Marina es abrigado. De la misma forma en la que si pienso en algunos amigos y los veo con short, o a amigas con tal o cual vestido, a Marina la veo con un pullover azul de cuello alto.

El sueño eterno

Hoy le comenté a María que el sábado Joaquina se iba a dormir y no se iba a despertar. Por suerte, su respuesta fue un ruido muy característico suyo que me evita tener que seguir hablando. 
Para evitar ponerme triste, acoté que es raro que la muerte (el sueño eterno) se pueda programar como el comienzo de la vida  (una cesárea).
Un día, hace como quince años, Juanito gritó desde el living "José, mamá trajo un perro". No le creí porque mamá no solía traer perros a casa. Pero como había ruído y escuché un ladrido, fui al living y conoci a Joaquina. Estaba flaca, muerta de hambre pero feliz. No paraba de mover la cola y de moverse. Nos engañó a todos haciéndose la simpática. Vivía hace bastantes días con Joaquín, el borracho de la estación. La llevaba y la traía pero no le daba de comer y quería venderla por diez pesos. La dueña de la lavandería de la esquina se hartó de ver al borracho con la perra y lo instó a entregarla en adopción. Cuando mi padre pasó por la esquina, devenida canil-casa cuna, Maria del Carmen (así se llamaba la dueña del laverrap), no tuvo mucha dificultad para convencer a mi madre. Joaquina tampoco.
Fue la cuarta "J" en una familia que ya tenía Juan, José y Javier. Su nombre es, claro, un homenaje a quien fue su efímero tratante. 

Buenas palabras malas palabras

Charlaba con alguien y le pregunté cómo estaba y dijo mejor imposibleee! Las tres "e" me pusieron un poco nervioso pero disimulé, nada más inhalé y exhalé. Agregó: chocho la verdad. Con chocho tengo una relación de amor odio. Es una palabra muy argentina, en su sonoridad y en su sentido, pero no deja de ser un poco fea a veces. Es simpática nomás y la gente suele abusar. Haciéndome el tarado dije ¿Si? Por? y contestó. Porq gano el pro. Arraso.
Primero me pregunté cómo es que nadie  nadie puede poner nunca una puta tilde, y después me quedé pensando en cómo es que en cada elección en la que gana un partido "de derecha" (creo que en Argentina y en buena parte del mundo decir "izquierda" y "derecha" es obsoleto) tengo a un idiota cerca para pensar que puede congraciarse conmigo de eso.
Arrasar es un verbo feo.
Es una forma de decir.
Se arrasa en las guerras, no en la democracia.
Ok, si te vas a tomar todo tan literal, no podemos charlar ni 5 minutos me parece (¡le parece!)
Uno opta entre una palabra y otra, por algo. No va por lo literal o lo metafórico, sino por la elección. ¿Se entiende?
Se.

El día que encuentre a alguien que disfrute tanto de las palabras como yo me voy a enamorar.

Ejercicios prácticos de dinámica de grupos

(Momentos antes de trasladar un mueble empotrado en la pared. Juanito tirado en el suelo arreglando la traba de una ventana, aplicándole w40. Javier y yo viendo cómo demonios trasladar al mueble infernal tratando de sacar las porquerías que tiene alrededor para moverlo más cómodamente. Mi madre, opininando.)

Javier: ¿Tenés algún tipo de fijación, trauma irresuelto de la infancia con esa maldita silla?
(La "maldita silla" es una silla para hacer múltiples ejercicios comprada compulsivamente luego de un informercial)
Laura: Tendría que usarla.
José: Madre, creo que lo que Javier quiere es que aceptes que jamás hiciste ejercicio con ella ni lo harás nunca.
Javier: Quiero que la botemos.
Laura: ¿Votar? Si tirarla o no?
Javier: Botarla, con "b" larga, a la calle. A un container.
José: ¡No! la podemos vender en Mercado libre.
Javier: Remové el plural y remplazalo por la primera persona del singular.

El hombre que amaba a los perros

Mientras buscaba una carilina le pregunté a Pablo si él me las tiraba. Me dijo que sí, que cuando se las cruzaba, las tiraba a la basura tratando de no tocarlas. Siempre tengo una carilina en el bolsillo del pantalón o de la campera. O tirada en cualquier parte. Es una costumbre familiar. Papá siempre insistía con los pañuelos de tela, que tenía siempre impecables. Mamá nunca los promovió pero siempre tuvimos pañuelos de papel cerca.
Hoy acompañé a mi madre al veterinario con Joaquina. Mi perra es la reina de Acassuso hace quince años. Victoria (así se llama la veterinaria que nos atendió, que no era la que siempre ve a Joaquina) nos dijo de una forma sumamente educada y correcta que no quedaba más que buscar las formas más adecuadas de paliar el dolor hasta tomar la decisión de la eutanasia. Antes de que dijera todo eso yo ya estaba llorando a moco tendido porque entendí varias cosas (todo esto mientras revolvía el abrigo de mi bolsillo para buscar una carilina y encontrar otra para pasarle a mi madre).
Lo primero: ella ya había tenido que decir eso varias veces, y que su forma suave pero clara de decirlo era resultado de una buena educación, una carrera y práctica. Lo segundo: me quedó claro es que ella sabía que no nosotros sabíamos lo que ella iba  a decir antes de empezar a hablar. No necesitó decir más que algunas palabras, apretar algunas teclas, para que el sentido general se desplegara. Lo tercero:  una sensación que, después, con algo que dijo, comprendí. Ella parecía genuina (pero profesionalmente) conmovida por lo que estaba pasando. Después nos explicó que un perro de ella tuvo el mismo tipo de cancer en el mismo lugar, y que entendía el dolor que representaba para el perro y para nosotros. Cuando le puso una sonda a Joaquina para hidratarla le hizo un mimo en la cabeza. Me cayó bien Victoria.

Elogio del placer

 MK:  te entiendo pero cuando la tienen toda afeitada es lo más
honestamente, chuparla sin que te queden pendejos en la garganta no tiene precio
para todo lo demás existe mastercard..

Esperando un respiro

Victoria Mora: bueno
entonces podés venir a dormir cucharita conmigo
jaja
Sent at 3:58 PM on Monday
me: mmh
me: respirándote asmáticamente en el cuello?
Es tipo dormir con darth vader
Sent at 4:02 PM on Monday
Victoria Mora: jjajjaja
q bueno q existís para hacer de este mundo uno más sexy.

La matriz del infierno

Yo digo: Voy a arder en el infierno, ¿no?
Eric dice:no creo, a lo sumo te agarraras el dedo con la puerta o algo asi

La liga de la justicia

El negro (peronista, decía Fran) Obama, anunció, un rato después de que los medios del mundo repitieran que Osama Bin Laden había muerto, Justice has been done.
El País tituló EE UU liquida a Bin Laden. La venganza ha sido consumada. El New York Times opta por Bin Laden Killed by U.S. Forces in Pakistan, Obama says, declaring Justice has been done. Le Monde traduce literalmente La mort de Ben Laden. Justice est faite
Más allá de que en algunos diarios Osama muere, en otros se muere (como quien no quiere la cosa) y en algunos pocos es asesinado o liquidado, todos lo presentan como algo natural, que debía suceder, tarde o temprano. Solo El País elije mostrar a los asesinos y no a la víctima en su portada (la cuestión tan peculiar que ni siquiera pudieron mostrar foto de Osama muerto).
Pensé ¿justicia? El idioma, las palabras, son de quien se las apropia. Pero cuando pervierten demasiado a una palabra voy al diccionario para fijarme si lo que me hace ruido es, efectivamente, increíblemente incorrecto. 

  • the quality of being just or fair
  • judgment involved in the determination of rights and the assignment of rewards and punishments
  • judge: a public official authorized to decide questions brought before a court of justice
  • Department of Justice: the United States federal department responsible for enforcing federal laws (including the enforcement of all civil rights legislation); created in 1870 wordnetweb.princeton.edu/perl/webwn
Lo comenté a Sofi mi momento de indignación ciudadana y, como siempre, me ayudó a paliar mi momento Mafalda.
10:24 AM me: Ayer tuve un chispazo de lucidez  No está mal matar a Osama? No hay que enjuiciarlo?10:26 AM Sofia: Obvio  Peor es que el presidente de USA, ABOGADO10:27 AM SALGA A DECIR QUE "SE HIZO JUSTICIA"  dos temas  1) anda a saber como fue el tiroteo/ combate andentro de esa casa10:28 AM 2) a Estados Unidos sencillamente no le convenía  juicios, bolonqui cárcel, guantánamo, protestas, silla electrica,  tumba mausoleo blah  por eso les convenía muerto y en el mar10:29 AM http://seminariogargarella.blogspot.com/2011/05/se-hizo-justicia.html

Lo pensaré mañana


Está feliz: consiguió escapar. Al  fin del mundo, a un pueblo de la costa uruguaya, a una casa blanca con nombre plural.
Un libro ajado se demora sobre su regazo. Apura la última tostada repleta de dulce de leche. Intenta esquivar a setenta años de angustia recién cumplidos. Abre el libro en cualquier parte y lo primero que lee es un epígrafe.

y aunque la línea está cortada señalando el fin yo
sólo digo adiós hasta que nos veamos de nuevo.

Esas líneas la incomodan como incomoda la verdad. Es horrible lo que los libros pueden hacerte.
Los llamados fueron escasos. Su abogado, René y algunos insignificantes. No llaman su hijo  ni el Barón. Los extraña. Sabe que si el Barón estuviera vivo, el primer llamado del día hubiera sido el suyo. Y su hijo, bueno. Es su hijo.  Nunca entienden que las madres los queremos, siempre, a pesar de todo. Alarga las piernas sobre el borde de la terraza y estira los brazos. Todas las familias en el fondo son italianas, y todas las madres somos mafiosas.
Acaricia la esquina mocha del libro amarillado por el tiempo y la playa. Para alguien que espera las noches y las mareas altas, queda muchísimo del día por delante. Un libro y el mar la esperan.  Busca un epígrafe más alentador para decidirse a seguir leyendo.

Ahora todo es diferente.

Le gusta. Sigue.

Y entonces, algo más allá, agazapado y tenso, veo el alado resplandor del Faro de La Paloma que sobrevuela con una guadaña de hoja amarilla las copas de los árboles del parque Andresito.

Se ríe y le viene a la cabeza el enojo de René cuando confundía siempre a chilenos con uruguayos, urugayos con argentinos y así. Al final es todo lo mismo. Encontró en Uruguay al libro de un argentino que escribe sobre Uruguay. Y, es más, escribe sobre el mismo pueblo en el que está ella.
Baja el libro, que sostiene muy cerca de los ojos para poder leer y disfruta la vista del faro. Cuando la pereza no es más camina hasta ahí y va juntando caracoles que acumula sobre su mesita de luz.
Asiente cuando lee que aquí la noche es alta y rumorosa. Tiene razón, Conti. Las noches son más rumorosas que en el mediterráneo. La idea de irse lejos (lejos, de todo) fue de René, su inefable amistad argentina. Hacete la Julia Roberts. Andá de incócnito (porque dijo incócnito y no incógnito). A algún lugar donde realmente no te conozcan. Yo me cansé de verte el culo con celulitis, pero los paparazzos no.
Cuando se arma a las apuradas una valija se pone cualquier cosa menos lo importante. Olvidó el Grisham que estaba leyendo con fruición. No lo consiguió en el aeropuerto. El viaje en avión alcanzó para imaginar veinte asesinos distintos. Sacude el pelo rubio cansado para sacárselo de la cara.
Después de encariñarse con la casa tan blanca empezó a dormir en el living. La luz que entra por el ventanal la despierta temprano pero no puede descansar sin sentir el mar a dos pasos. Cuando la marea sube, encierra la casa y siente que se mece en un barco. René la acusó de vieja romántica cuando le contó, pero lo cierto es que, por primera vez desde la muerte del Barón, disfruta más su presente de lo que añora el pasado compartido. Ese presente: la casa tan blanca, un faro, una isla llena de pájaros cerca de la cosa y el mar. Y un libro que la espera.

Y llego, voy llegando, ahora mismo llego hasta el mismísimo mar en la hermosa y nocturna bahía de La Paloma con su cerco de espumas a un lado y otro de la isla de la Tunta y detrás  el bajo Speedwell, muy adentro en noche y el mar.

Le gusta tener el mar como antesala para la muerte. Eso no se lo dice a René. No se hubiera reído. Y la cara de René sin una sonrisa no es bella.
Se distrae facilmente y olvida cosas. Cada vez le hacen notar más lagunas y tolera dificultosamente la vergüenza de la edad.
Cuando recuerda que quedan algunas líneas de Conti (y sólo porque el libro sigue en su mano) siente la brutalidad de la pereza. El barón siempre disfrutó de su pereza. Hasta cuando follamos eres perezosa, pero te amo lo mismo.
Harta de la reposera moderna e incómoda se decide por los escalones de la entrada. Esos, los mismos que llevan al mar y quedan hundidos con la marea alta. Arrastra el pareo (el taparollos, dice René) en el que sigue buscando calor. Se acomoda en el anteúltimo escalón. Mete los pies en la arena y siente la humedad escondida abajo de la capa caliente de la superficie. Leé el último párrafo.

Bajo a la playa y camino sobre la arena mojada, cruzada por grandes manchas oscuras, en dirección a una luz que alumbra hasta el agua. Es la luz de la ventana de esa casa barco, Las Marianas, de mi amigo el capitán Alfonso Domínguez, alias Cojones, una luz que no se apaga nunca, ni en esta noche ni en cualquier otra de mi memoria. Ella perdurará como la luz del faro y es a partir de ahí que yo recupero y aun revivo a todos mis amigos. En dirección a esta luz, salí yo esta mañana del puerto de Buenos Aires y ahora catorce horas después, por fin doy con ella.

El sueño y el afecto

En algún momento del año empieza a perseguirme un estornudo infinito. La nariz se pone más roja y los ojos lagrimean por la alergia. Me convierto en un ser espantoso.
Obviamente (no puede ser de otra forma), alguien me mira encariñadísimo desde la montaña de pañuelos mocosos en la que terminó enterrado. Sin soltar una carilina húmeda (o el rollo de papel higiénico),  me envuelvo en la frazada, sacudo la cabeza y me pregunto cómo es que no huyó aún y sigue ahí a pesar de que le haya escupido medio pulmón entre tos y tos. Me escondo detrás del diario abierto y me refriego la nariz sin dejar de pensar.
De chiquito, cuando me enfermaba, mis perras se metían en la cama conmigo y nada más se iban para hacer pis o comer y volvían. Me encantaba sentir, entredormido, el peso y el calor de Joaquina o de Paquita encima mío. Hay gente que licua sus problemas haciendo deporte, matando gente. Los más originales intentan conversarlos.
Yo los resuelvo metido en mi cama, con los hombros tapados y la nariz sobresaliendo de la manta, abrazado a una almohada, mirando al sol desplazándose por las paredes de mi cuarto.

Bodas para dummies




Siempre he sido una persona de mentalidad muy abierta, osea que..siempre he tenido amigos...eh..artistas, conocidos, este..homosexuales..y como como, como se decía, como dice Lola Fabián en una de sus canciones y para mi no tienen nada de extraordinario ni nada nuevo, lo hago con la misma naturalidad con que lo que hago todos los casamientos que eh, en Ezeiza los fines de semana son doce, diez como mínimo. Sí lo que me parece interesante es el avance ...eh...de la Argentina hacia la plena vigencia de los derechos humanos....este...esto es un botón de muestra pero un botón de muestra muy importante.

Los días de la noche

Se llega a un lugar sin haber partido

de otro, sin llegar.
Se ama a una persona que uno no recuerda,
más que a una persona que uno recuerda.
Hay manos sin caras,
cuerpos sin palabras,
palabras sin cuerpos,
vestidos solos, jabones importantes como personas.
La gama de confusiones es infinita.
in Invenciones del recuerdo (Silvina Ocampo)

Lo que realmente importa

Es cada vez más difícil escribir acerca de lo que realmente importa. Trato de avanzar con una novela pero cada página cuesta cuatro veces más que la anterior. Cada cinco líneas sobrevive una. Lo mismo pasa con este blog. Por cada entrada que se publica hay dos o tres que no ven la luz.
Escribo sin saber cómo van a terminar las cosas. No quiere decir que no sepa a dónde van. Generalmente después de cada página tengo una idea de qué va  pasar a continuación, pero hasta que no lo ponga por escrito no se va a revelar. Es un edificio tapando al otro, y la ciudad tapando al sol (o un árbol tapando al otro, y el bosque al sol, si una metáfora arbórea suena mejor).
Al principio de Nadie acabará con los libros* Umberto Eco y Jean Claude-Carriere divagan acerca de los soportes y su obsolescencia acelerada. Uno de los dos plantea lo incomensurable de aquello que quedó olvidado o perdido. Cuántos libros, historias y civilizaciones quedaron borradas. ¿Quién, y por qué, salvó lo que quiso salvar? ¿Con qué intención? ¿Por qué este papiro no, este libro sí, este recuerdo?
¿Escribo pensando en que lo que produzco le puede importar a alguien? ¿Quiero que alguien me recuerde? Creo que no. Prefiero poder generar una sonrisa y un momento grato.
Hoy leí que entre 1910 y 1996 se hicieron quince versiones cinematográficas, además de otras tantas para televisión de Jayne Eyre, publicada en 1847. El periodista intenta (los periodistas siempre intentan) delucidar por qué el libro sigue teniendo actualidad. Es tan buen periodista que prácticamente no dice lo que piensa y se limita retransmitir lo que dijeron otros. Una de las cosas que dice que dicen es que los personjes de Brontë generan empatía. Es algo escaso como pretensión. Todos los libros honestos tendrían que generarla. Por atracción, repulsa o matándonos de indiferencia. Tienen que conmovernos.
No creo en la página en blanco. Todo esto es una inmensa página en blanco llena de palabras que se extiende cada vez que no puedo escribir acerca de lo que realmente importa. Creo que de a poco (tres pasos adelante, dos atrás), me voy acercando a lo que quiero decir. 


*En realidad se llama N'espérez pas vous débarrasser des livres. Quiere decir No esperen sacarse de encima a los libros. La traducción es tan lejana que incluso el nombre de la edición original está mal escrito.